
«Alimenten de coraje y humildad su tarea profesional»
Palabras de la Directora del Instituto, Lic. María Luisa Mediavilla, en la Tercera Colación de Grado del ciclo lectivo 2019
Bienvenidos a esta celebración que nos llena de satisfacción porque 77 flamantes graduados, entre los que se cuentan 36 Profesores de Inglés, 8 Profesores de Matemática, 7 Profesores de Filosofía, 5 Profesores de Educación Primaria y 21 técnicos y profesionales que han culminado el Tramo de Formación Pedagógica recibirán su diploma docente.
Nos toca poner el cierre a la etapa de formación que hemos transitado con ustedes queridos egresados; ayer los recibimos como estudiantes, llegó el momento de despedirlos como colegas. Nos sentimos llenos de alegría y estamos orgullosos por esta donación cualitativa y cuantitativamente importante que el Juan XXIII ofrece hoy, a través de ustedes, a la comunidad de Bahía Blanca y de la zona. Nos deleita participar de esta fiesta, acompañarlos, aplaudirlos y contagiarnos de la satisfacción que están sintiendo por los logros obtenidos. Reciban nuestras sentidas felicitaciones que hacemos extensivas a todos los que los alentaron y los sostuvieron para completar la trayectoria de esta formación inicial con la que cumplen el anhelo de ser educadores.
Es providencial que este acto tenga lugar en el mes de renovación de la vida en la naturaleza y de las celebraciones que conmemoran el papel de la educación reconociendo el rol de estudiantes y docentes. Parece un marco promisorio de despegue, en el cual ubicamos nuestros augurios para que en adelante puedan ejercer con gusto, con responsabilidad y dedicación su profesión; por el bien de los niños y jóvenes que serán confiados a su cuidado y para contribuir a la mejora del contexto social en el que desarrollarán su servicio.
Se han preparado para ser educadores en un tiempo que por su particular complejidad e incertidumbre supera cualquier intento de cálculo predecible, aunque simultáneamente obliga a un esfuerzo de comprensión profunda, más allá de cualquier esquema corriente o de fórmulas estables. Además, nuestra sociedad está saturada de tensiones y conflictos que comprometen la realización de millones de nuestros conciudadanos. La consternación y la injusticia, con rostros diversos pero con tristezas semejantes, golpean nuestra existencia cotidiana. Pues bien, si como egresados de estudios superiores hemos tenido acceso a la cultura en sus múltiples formas y facetas, también tenemos compromisos con las tribulaciones y el sufrimiento del mundo en el que estamos; la realidad nos exhorta a cargar con ella y a encargarnos de ella.
Se necesita educar para cambiar las cosas. Con esta convicción, el 12 de septiembre de este año, el Papa Francisco ha lanzado un mensaje -por escrito y en video- con el fin de promover un evento mundial para el día 14 de mayo de 2020, que tendrá como tema “Reconstruir el pacto educativo global”. Necesitamos un “pacto educativo global” para enfrentar este momento de «contraposición extrema» que vivimos. Se requiere una gran «alianza educativa mundial “ que nos forme en la solidaridad universal y en un nuevo humanismo, sostiene el Papa en el mensaje y dirigiéndose a quienes trabajamos en el campo educativo o de la investigación y a las personalidades públicas, nos insta a todos a “reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión” para potenciar el futuro de la humanidad formando personas maduras que puedan superar la división y cuidar nuestra casa común. La invitación del Papa es a que se reflexione y dialogue sobre el modo “en que estamos construyendo el futuro del planeta” en la certeza de que “cada cambio requiere un camino educativo que haga madurar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora”. Se requiere basar los procesos educativos en la conciencia de que todo en el mundo está íntimamente conectado y que es necesario unir los esfuerzos de todos en “una alianza educativa amplia” que lleve a recorrer el camino común de la “aldea de la educación”. Sin duda, todos experimentamos, en mayor o menor medida, las inclemencias de una vida que se ha vuelto más provisional o más sujeta a las inseguridades y calamidades varias que nos acechan.
Los desafíos son muchos y es claro que para que haya transformaciones no basta con desearlas. Tampoco es suficiente la simple denuncia o la confrontación con lo injusto, hay que tomar vías decididamente propositivas que orienten los pasos hacia la construcción de una sociedad más humana y digna en la que todos quepamos. En su mensaje, Francisco formula tres pasos para llevar a cabo este emprendimiento; los tres requieren de “valentía”. Pone en primer lugar la “valentía de colocar a la persona en el centro“, para orientar los procesos educativos en la búsqueda de “otros modos de entender la economía, la política, el crecimiento y el progreso”. En segundo lugar propone la “valentía” de invertir las mejores energías con creatividad y responsabilidad. Y finalmente, incita a tener la “valentía de formar personas disponibles que se pongan al servicio de la comunidad” porque “el servicio es un pilar de la cultura del encuentro”.
Queridos nuevos colegas: Intenten ser buenos educadores adhiriendo a esta densidad, se avecinan tiempos de anuncio y espera. Alimenten de coraje y humildad su tarea profesional, Freire nos recuerda que “quién enseña aprende al enseñar y quien aprende enseña al aprender”. Atrévanse a traspasar fronteras y a recorrer caminos no transitados; exploren territorios donde abundan las preguntas más que las respuestas; permítanse dudar de lo que se presenta sin opciones; sean provocadores de posibilidades inadvertidas gestionando con porfía experiencias educativas que inspiren proyectos de vida plena. Edifiquen una docencia que piensa y habilita a pensar lo todavía impensado.
En un mundo como el de hoy, atiborrado de mensajes contradictorios, el legado de Don Bosco nuestro santo fundador es un regalo pedagógico que nos impulsa a mantener viva la esperanza de un futuro mejor penetrando en el corazón de la juventud, pues es allí donde se hace presente el Espíritu de la Verdad del que brota todo planteo genuino de la vida ¡Felices ustedes noveles educadores si se fundan en la pedagogía del amor, porque es la única que cualquier niño o joven comprende!
Confiamos en ustedes, sabemos que van a redoblar apasionadamente los esfuerzos para no rendirse ante las dificultades y estamos seguros de que si asumen los problemas desde la fe, las adversidades que lleguen a sus vidas les darán el potencial para salir fortalecidos.
Finalizo invocando la protección tutelar de María, Madre y Maestra de todos. Que al premio de su graduación, inobjetablemente merecido por ustedes, le añada el Señor sus bendiciones, para que puedan abordar confiados esta nueva etapa de sus vidas.
Lic. María Luisa Mediavilla
Bahía Blanca, 27 de septiembre de 2019




Fotógrafo: Miguel Vidal.
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