
«Ustedes alimentan nuestra esperanza»
Palabras de la Directora del Instituto, Lic. María Luisa Mediavilla, en la Cuarta Colación de Grados de 2019
Siéntanse todos bienvenidos a este Acto de Colación de Grados, el cuarto, para las carreras del Instituto. El acontecimiento nos llena de alegría por los nuevos egresados que hoy comparten sus logros académicos con profesores, compañeros de estudios, amigos y, sobre todo, con sus familiares. Egresa un contingente de 47 nuevos Técnicos Superiores en: Administración Financiera, Gestión Ambiental y Salud, Análisis de Sistemas y Administración con Orientación en Marketing. En nombre del equipo directivo y de toda la comunidad del Instituto ¡Felicitaciones a todos! En esta fiesta sumamos el reconocimiento a cuatro docentes de la casa por sus 25 años de labor ininterrumpida realizada con leal empeño y arduo tesón.
Quiero dirigirme ahora a los flamantes graduados: En primer lugar, nos unimos a la satisfacción de ustedes por recibir el diploma que galardona sus esfuerzos y compensa las dificultades que supieron enfrentar; los hemos recibido como alumnos, los despedimos como profesionales y vemos en ustedes la propagación del legado que concretiza nuestros sueños más preciados. El acto de hoy está atravesado por la expectativa de lo que vendrá, aloja la perspectiva de lo que está delante haciendo señas para no dejar de caminar; incluye también la memoria y el aprendizaje del trayecto transitado. Sin duda, la obtención de un diploma certifica el fin de una etapa formativa pero al mismo tiempo moviliza lo que motivó la elección originaria en la apertura de un nuevo comienzo, que auguramos promisorio para ustedes. Múltiples y diversos senderos los aguardan a partir de ahora; ojalá puedan plasmar recorridos plenos, transformando el lugar al que lleguen con iniciativas en las que nada de lo humano les resulte indiferente. Recuerden que recibirse no es guardarse atesorando en uno lo recogido, urge compartirlo con generosidad para centuplicarlo.
Sabemos que les toca un campo de acción para nada sencillo; vivimos tiempos complejos en los que la imprevisibilidad de los días no deja de crecer. El cambio, que no cesa de alterar nuestra vida cotidiana, es uno de los más relevantes atributos de nuestra época, especialmente en el campo de la técnica donde la aparición de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación ha generado una explosión informativa y comunicativa sin precedentes. Hoy hablamos de nuevos escenarios sociales y productivos que requieren de una formación continua, con actualización científica y tecnológica, con capacidad crítica para discernir los procesos de pertinencia y la relación de los saberes con el sistema productivo. Con todo, a la necesidad de formación especializada se añade la urgencia de desarrollar la cultura humana para comprometerse con el cuidado de la vida y la preservación del entorno social y natural. No podemos desconocer que habitamos en un mundo que globaliza el consumo egoísta, mientras cercena derechos y se desentiende de los efectos que provoca un modelo peligrosamente extractivo de bienes naturales que promueve el despojo del agua, del suelo, del aire, amenazando la casa común que nos alberga. Estamos convencidos de que la situación imperante es un desafío que incita a la entrega sin retaceos en lo que le toque hacer a cada uno; la realidad, tal como la conocemos y la vivimos, no es inevitable ni ajena a nuestra responsabilidad; lo que constituye esencialmente a todo ser humano no es tanto su capacidad material de alterar el entorno, cuanto la posibilidad que tiene de hacer el mundo habitable. Desarrollen entonces, queridos egresados, la capacidad de producir con los demás otras descripciones distintas de las que se nos imponen en los hechos. Sean capaces de abrir las ventanas de la disciplina profesional, para que el aire fresco que trae la permanente transición los llene de preguntas y nuevas consideraciones que les permitan transitar estos tiempos poniendo las cosas, el conocimiento, la producción, la ciencia y la tecnología al servicio de las personas y no al revés.
Los invitamos a que sostengan la primacía del trabajo como articulador de sentido en la vida cotidiana y como espacio de realización que ayuda a conformar la identidad de las personas, permitiéndoles trascender en lo que hacen. Promuevan con su trabajo estilos de vida que permitan darle al mundo un futuro, protegiendo su integridad para el bien de todos. El Instituto y la sociedad esperan mucho de ustedes; contamos con su esmerado recorrido formativo, del que es símbolo el diploma que están por recibir, tanto como con el idealismo y la osadía propios de su juventud. Recuerdo que el Papa Francisco, en su despedida de Cuba, les dio a los jóvenes cubanos un mandato fuerte que vale para cualquier joven, también para ustedes; les instó a abrirse a la esperanza y emprender la revolución que pasa “por la ternura”. El mandato está desarrollado en un texto que preparó para los jóvenes cubanos y que no fue pronunciado, pues en el encuentro con ellos Francisco improvisó su discurso. El escrito exhorta a la esperanza, que remite a “una sed”, “una aspiración”, “un anhelo de plenitud, de vida lograda (…) que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes”. Asevera que “la esperanza es audaz”, que “sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna.” El texto impulsa a cultivar el discernimiento para distinguir lo que es bueno y justo, recuerda la eficacia de la vía del encuentro e invita a enrolarse en la cultura de la solidaridad para que nadie se quede afuera del camino. En la EVANGELII GAUDIUM, Francisco se pronuncia ampliamente en esta dirección; traigo a colación sólo un pasaje muy breve en el que afirma: «Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano» (Pg.49) Y más adelante agrega:»La economía, como la misma palabra indica, debería ser el arte de alcanzar una adecuada administración de la casa común, que es el mundo entero» (Pg.163).
Queridos jóvenes, los despedimos con el convencimiento de que van a comprometerse con metas ambiciosas. Estamos seguros de que van a desplegar su vocación profesional no como un simple empleo para ganar dinero o notoriedad. Los creemos muy capaces de dejarse interpelar y movilizar por las situaciones en las que les tocará intervenir apostando a que la injusticia y la exclusión no pueden tener la última palabra. Ustedes alimentan nuestra esperanza; apostamos por ustedes, creemos en ustedes, esperamos en ustedes. Que la esperanza en Cristo los guíe y María la Virgen Auxiliadora los sostenga con su protección amorosa durante todo el camino que ahora emprenden.
Me complace finalizar con un reconocimiento muy especial para María Paula Ibarra, María Laura Mengui, María Florencia Suárez y María Florencia Marfía. Se trata de cuatro mujeres emprendedoras, docentes con experiencia, que desempeñan distintos roles en la Biblioteca, en la Secretaría, en las aulas, desarrollando funciones igualmente significativas y necesarias. Este es un momento de memorias y de valoración de identidades; después de un largo caminar, la conciencia de los 25 años trabajando juntos moviliza la carga afectiva y provoca palabras de agradecimiento, que aunque suenen a poco son valiosas para dar cuenta de su presencia en la trama colectiva que ustedes queridas compañeras ayudan diariamente a tejer. Pienso en vocablos como: obra, historia, proyectos, huellas, sueños, representaciones, significados, acciones, persistencias, colaboración, entusiasmo, entrega y allí están ustedes como presencias valiosas en la construcción cotidiana de la tarea común. Porque son testimonio vivo de que el esfuerzo generoso y el servicio corresponsable son fuente de plena juventud, les damos GRACIAS recordando una sabia frase de Edward Salk: la recompensa del trabajo bien hecho –dice- no es más que la oportunidad de seguir haciendo más trabajo bien hecho. También para ustedes, queridas compañeras, y para sus familias invoco la bendición de Dios y el amparo tutelar de María.
¡Muchas Gracias!
Bahía Blanca, 4/10/2019









Fotógrafo: Miguel Vidal



