"Apostamos por ustedes, creemos en ustedes, esperamos en ustedes"

Palabras de la Directora del Instituto, Lic. María Luisa Mediavilla, en la Cuarta Colación de Grados del ciclo lectivo 2017

Autoridades presentes, profesores, estudiantes, familiares y amigos de quienes son el motivo de esta celebración. En nombre del equipo directivo y de toda la comunidad del Instituto sean todos bienvenidos a este Acto de Colación, el cuarto en el presente ciclo lectivo para las carreras del Instituto. Disfrutamos todos este día de fiesta en el que, además de la entrega de diplomas a los 53 graduados se suma el reconocimiento a dos docentes de la casa por sus 25 años de trabajo ininterrumpido, realizado con perseverancia y arduo tesón.


Celebramos con los nuevos egresados que hoy comparten sus logros académicos con profesores, compañeros de estudios, amigos y, sobre todo, con sus familiares. Egresa un contingente nutrido de nuevos Técnicos Superiores en: Administración Financiera, Gestión Ambiental y Salud, Sistemas y Administración con Orientación en Marketing ¡Felicitaciones a todos! Nos unimos a la satisfacción de los flamantes graduados, participamos de la complacencia de sus familiares, amigos y de cuantos los acompañaron y sostuvieron durante su trayectoria formativa; al fin de cuentas, graduarse implica un trabajo colectivo. Con todo, queridos Egresados, ustedes son los actores principales del festejo de hoy por recibir el diploma que premia sus esfuerzos y galardona las dificultades que supieron asumir. Los hemos recibido como alumnos, los despedimos como profesionales y vemos orgullosamente en ustedes la expansión del legado que concretiza nuestros sueños más preciados.


Sin duda, la obtención de un diploma abarca mucho más que la certificación del fin de una etapa formativa, es ante todo un momento de reafirmación de aquello que motivó la elección originaria en la apertura de un nuevo comienzo, que auguramos promisorio para ustedes. Han pasado muchos exámenes para llegar a este momento, y vienen otros más importantes: los que la vida trae. Múltiples y diversos senderos los aguardan a partir de ahora; ojalá puedan plasmar recorridos plenos, siendo el motor del lugar al que lleguen, empujando fronteras, desafiando destinos prefijados e inaugurando territorios en los que nada de lo humano les resulte indiferente. Sabemos que les toca un campo de acción para nada sencillo; habitamos en un mundo en el que los inescrupulosos hacen su festín diariamente, aprovechando un sistema que globaliza el consumo egoísta y desenfrenado, mientras cercena derechos y se desentiende de los efectos que provoca; todo ello de la mano de un modelo peligrosamente extractivo de bienes naturales que promueve el despojo del agua, del suelo, del aire, amenazando la casa común que nos aloja.


Estamos convencidos de que la situación imperante es un desafío que incita a la entrega sin retaceos y que la decisión de cuidar el mundo común recibido, para devolvérselo a las generaciones futuras, exige no ser autocomplacientes. Desde el conocimiento profundo que tiene el Papa Francisco de nuestra historia, hace unos días, en el momento de su llegada a Colombia, arengó a los jóvenes que lo esperaban en la puerta de la Nunciatura con estas palabras: "No se dejen vencer, no se dejen engañar, no pierdan la alegría, no pierdan esperanza"-les dijo. Con el mismo tenor, durante su viaje a Cuba en el año 2015, consciente de la amenaza que entrañan el pesimismo y la desilusión provenientes de la crueldad de los acontecimientos que nos toca atravesar diariamente, Francisco planteó tres ideas útiles para mantenerse en la fe que conserva viva la esperanza. Comparto con ustedes, ahora, aquellas afirmaciones. Se trata en primer lugar de cultivar “el discernimiento y la memoria”, que ayudan a distinguir lo que es bueno y justo. En segundo lugar hay que destacar la eficacia de transitar por el camino del encuentro, que supera los enfrentamientos estériles y ubica las diferencias como riqueza en la construcción de la vida en común. La tercera idea invita a enrolarnos en la cultura de la solidaridad “para que nadie se quede fuera del camino”.


Desde esta perspectiva, contamos nosotros con su cuidada preparación tanto como con el idealismo y empuje propios de su juventud para fiarnos de que no se dejarán seducir por las falsas promesas de una felicidad a la carta, sustentada en la mediocridad y el egoísmo. Confiamos en que cultiven el anhelo de plenitud que anida en sus corazones y atesoren la audacia de la esperanza para poder mirar más allá de las pequeñas seguridades que estrechan los horizontes. Les recordamos que lo más importante en la vida tiene valor y no precio: el amor y la amistad son gratuitos; la libertad auténtica no se vende ni doblega ante el poder o el halago; la compasión y la ternura no se compran en ninguna parte.


Queridos jóvenes, les deseamos que puedan ejercer su profesión cultivando lo esencial, comprometiéndose con las necesidades de la sociedad y defendiendo la primacía del trabajo como lugar de realización humana. Será sin dudas fuente de mucha alegría. Los despedimos con el convencimiento de que van a comprometerse con metas ambiciosas. Estamos seguros de que van a desplegar su vocación profesional no como un simple empleo para ganar dinero o notoriedad. Los creemos muy capaces de dejarse interpelar y movilizar por las situaciones en las que les tocará intervenir, soñando que un mundo mejor es posible y apostando a que la injusticia y la exclusión no pueden tener la última palabra. Hoy, ustedes alimentan nuestra esperanza; apostamos por ustedes, creemos en ustedes, esperamos en ustedes. Que la esperanza, que se nutre de la fe en la presencia de Dios en nuestras vidas, los guíe y anime siempre. Jesús el Divino Maestro los bendiga y María la Virgen Auxiliadora los sostenga con su protección amorosa.
Finalizo con un reconocimiento muy especial para Silvia Prieto y María Eugenia Muxi, dos profesoras “jóvenes con experiencia” que cumplen 25 años de labor fecunda entre nosotros. En el agradecimiento que les ofrecemos por este largo caminar compartido, juntamos memorias, emociones, presencias e identidades del entramado institucional que ambas han contribuido generosamente a tejer desde el cotidiano colectivo. Porque son testimonio vivo de que el esfuerzo desprendido y el servicio son fuente de plena juventud, les decimos lo que Edward Salk afirmaría en esta ocasión: "la recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho¨. También para ellas y para sus familias invoco la bendición de Dios y el amparo tutelar de María.

¡Muchas gracias!
29/09/2017